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Un episodio hasta hoy desconocido de la guerra de Bush
por Ernesto Carmona* El
Plan Condor, un sistema para secuestrar, torturar y eliminar
físicamente a cualquier persona por sus ideas o tendencias políticas,
que funcionó en América Latina, sobre todo en época de las dictaduras
de Pinochet en Chile y Videla en Argentina, bajo auspicio de los EEUU
sigue vigente hoy bajo otra forma y modalidad. Estas redes mundiales de
represión trabajan a escala internacional y son capaces de actuar y
secuestrar a cualquier persona y violar cualquier soberanía, incluso
bajo régimen democrático. Cuentan con la complicidad de ciertas esferas
estatales en el país donde intervienen. El caso chileno.
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En Chile están ocurriendo cosas tan extrañas como una fallida operación secreta de la CIA para secuestrar en Iquique a un ciudadano libanés supuestamente vinculado a Hezbollah. Esta historia, revelada por el diario de gobierno La Nación, no tuvo ninguna repercusión. Nadie preguntó quién autorizó esas operaciones extranjeras que suponen el ingreso de armas, equipos de espionaje y efectivos que en cualquier país ameritarían una autorización del Congreso Nacional. La historia de espionaje CIA, relatada por Luis Narváez y Javier Rebolledo en el diario La Nación [1] del domingo 8 de junio, ocurrió en 2002, bajo el gobierno de Ricardo Lagos, pero salió a la luz en un informe reciente del departamento de Estado. Bajo el título «El frustrado secuestro de la CIA», el diario asegura que en marzo pasado, un informe del Departamento de Estado norteamericano confirmó un episodio hasta hoy desconocido de la guerra de Bush contra el terrorismo islámico. Con autorización oficial, la CIA practicó seguimientos, escuchas telefónicas y fotografías a árabes residentes en Iquique. Pero la colaboración se acabó cuando la agencia intentó plagiar a un ciudadano libanés vinculado a Hezbollah y la policía civil se negó a ser parte en el secuestro. Pareciera que la Agencia Nacional de Inteligencia de Chile (ANI) no enfrentó esta amenaza «terrorista», porque La Nación no le atribuye ningún protagonismo en esta intriga internacional, sino a una rama de la Policía de Investigaciones llamada Jefatura de Inteligencia Policial (Jipol). ¿Quién es el ciudadano libanés? El matutino asegura que le cambió la identidad para protegerlo, llamándolo «Arafat Ismail».
Para la CIA, Barakat es la cara visible de los negocios de una supuesta red de Hezbollah en Ciudad del Este, Paraguay, zona franca enclavada en la Triple Frontera con Argentina y Brasil, paraíso del contrabando y la falsificación industrial de relojes Rolex, cámaras, perfumes y toda clase de productos de “marca”. Según La Nación para «la Secretaría de Prevención del Terrorismo de Paraguay, Barakat es jefe militar de Hezbollah en la triple frontera. De acuerdo a los antecedentes que maneja investigaciones, ingresó a Chile el 25 de junio de 2001, momento en que realizó los trámites para concretar su solicitud de residencia, registrando como domicilio particular Avenida Arturo Prat número 2748, departamento 11, Iquique". El diario dice que es el mismo domicilio que después dio "Ismail». La Nación aseguró que una «fresca mañana de marzo de 2002 un equipo de agentes encubiertos de la CIA en Iquique preparaba la que sería una de las acciones más audaces en la región». Añadió que «cinco personajes esperaban las órdenes del líder del grupo, una mujer robusta e impecablemente vestida, que se movilizaba en un vehículo con patente roja: era M. T. Para el común de la gente, ella sólo cumplía labores diplomáticas, pero en verdad era la jefa de la CIA en Chile». Destino: GuantánamoLa Nación : «El plan que tenían los estadounidenses parecía simple. Harían todos los arreglos para que ingresara un avión de transporte indetectable a los radares. Aterrizaría a poca distancia de Iquique, en pleno desierto. Los policías chilenos debían cumplir con el trabajo operativo: apresar al libanés y transportarlo hasta el lugar. Ahí terminaba su labor. Si bien los estadounidenses no comentaron donde lo llevarían, señalaron que necesitaban urgentemente someterlo a un interrogatorio. Aunque nunca se conversó de manera explícita, los agentes de la policía civil sabían que su destino sería la cárcel de Guantánamo o algún centro clandestino. Lo que sí se encargaron de asegurar los integrantes de la CIA es que Chile no se vería involucrado, ni siquiera de forma indirecta, en la operación. Se informaría oficialmente que Ismail había sido apresado dentro de las fronteras de Estados Unidos. Como argumento a su favor, los estadounidenses contaban que cuando Arafat Ismail ingresó a Chile, entregó como domicilio privado el mismo departamento de calle Arturo Prat en que había fijado su residencia Barakat». El «reportaje» se basa también en un informe publicado el 30 de marzo de 2007 por el Departamento de Estado «donde comunica detalladamente al Congreso de su país las actividades realizadas en todo el mundo a partir del 11/S de 2001, especialmente las de los últimos años». Según ese documento, "funcionarios (chilenos) monitorearon posibles vínculos entre extremistas de la Zona de Libre Comercio de Iquique (Zofri) y los del área de la Triple Frontera, cuando aumentan los lazos comerciales entre ambas áreas". En lo medular, el diario destacó “la cooperación desde un comienzo con Estados Unidos una vez firmados los convenios sobre la lucha antiterrorista tras los ataques en Nueva York y Washington”. Y añadió que “en la práctica, esto derivó en un intercambio no sólo a nivel policial, sino en la creación de un sistema que facilitó la intervención, en toda Sudamérica, de los organismos de inteligencia de EEUU, especialmente de la Agencia Central de Inteligencia, (CIA)”. Entrado marzo de 2002, “los funcionarios de la CIA eran cada vez más insistentes respecto a la necesidad de apresar a Arafat Ismail”, dijo La Nación. “Un testigo ocular de una tensa conversación entre la diplomática y uno de los jefes del grupo de policías chilenos aseguró a La Nación Domingo que "se hizo una petición explícita para que el equipo chileno apresara al libanés en el menor tiempo posible". ¿Policías «buenos»?Pero también existirían policías «buenos», o por lo menos respetuosos del estado de derecho.
Según el diario, «los detectives se ciñeron la Constitución chilena y se excusaron señalando que no tenían una orden judicial ni razones concretas para sospechar que Ismail había cometido un ilícito en territorio nacional. La misma fuente, relató que ‘la funcionaria dijo que lo único que teníamos que hacer era agarrarlo y llevarlo para que ellos lo sacaran en un avión’. Los policías chilenos insistieron en que llevar a cabo esa acción importaba una abierta violación a los derechos de Ismail, lo que, según las mismas fuentes, a la larga resultó determinante para evitar el secuestro». «No sólo era una acción ilegal y contraria al Estado de Derecho. Si hubiésemos colaborado, habríamos puesto al país en riesgo máximo de recibir una represalia de alguno de los movimientos islámicos fundamentalistas, como ha ocurrido en otros países", aseguró a La Nación “un alto jefe policial de la época». El diario afirmó que “los antecedentes con que cuenta este medio indican que los funcionarios chilenos que se negaron a cumplir la misión especial de la CIA, dieron cuenta al director de la Jipol, Luis Henríquez”. Epílogo y preguntas que nadie formulaEl epílogo fue que “Arafat Ismail” abandonó Chile “por su cuenta” a mediados de 2002 y no fue a parar con sus huesos y en secreto a Guantánamo donde 270 seres humanos se pudren en una inhumana “prisión preventiva” acusados de “terrorismo”, muchos sin saber de qué se les acusa y la mayoría sin que se les hayan formulado cargos específicos, excepto 19 juicios militares sin ninguna garantía de equidad, todavía no iniciados y ahora en tela de juicio por una decisión de la Suprema Corte del 13 de junio permitiendo por tercera vez que los detenidos acudan a tribunales civiles federales donde el gobierno de Bush debe justificar sus acusaciones. Las dos decisiones anteriores de la Corte no fueron tomadas en cuenta por el “estado de derecho” impuesto por la virtual dictadura de Bush. Y un segundo epílogo fue que en octubre 2002, M.T., la funcionaria de la embajada de EEUU en Chile y encargada de la CIA también abandonó el país”. Pero más allá de la CIA haya terminado frustrada, quedan flotando muchas preguntas sin respuesta: –¿Quién o quiénes autorizaron el ingreso de estos agentes al país? –¿Cómo ingresaron los agentes de la CIA al país? –¿Con qué documentos de identidad pasaron las fronteras y el control de la Policía Internacional? –¿Con qué armamento e instrumentos tecnológicos de persecución y utilización policial ingresaron al país y cuánto dinero acreditaron para su estadía en Chile? –Si ingresaron con documentación falsa, ¿fueron advertidos los policías que controlan el ingreso al país de cualquier ciudadano? –¿Qué lección sacaron los detectives de Policía Internacional tras su experiencia con el ingreso de Alberto Fujimori a Santiago en 2005? –¿Cuántos procedimientos de control policial se violaron con el ingreso de los agentes CIA? –¿Quiénes elaboraron y archivaron las bitácoras de ingreso de los agentes de la CIA a Chile? –¿Qué vehículos ingresaron al país?, ¿utilizaron placas diplomáticas para desplazarse en Chile?, ¿eran vehículos de la Embajada o vehículos arrendados a empresas chilenas colaboradoras de la CIA? –¿En qué lugares y cuándo se alojaron los agentes durante su permanencia en Santiago, Iquique y otras ciudades del país? –¿Cuáles fueron sus contactos con la ANI en Santiago, con los policías de Investigaciones y con funcionarios del Gobierno? –¿Contaron con el apoyo logístico de otras embajadas, aparte de la de Estados Unidos? –¿Qué han dicho sobre este tema los voceros del Gobierno, de la policía de Investigaciones, ministerio del Interior, Relaciones Exteriores? Etcétera. Todas estas preguntas pueden originar a su vez otras interrogantes. Pero nadie las formula. |
La siguiente es la conversación telefónica entre Henry Kissinger, (Secretario de Estado); William D. Rogers (Subsecretario para Asuntos Interamericanos), y Anthony Hervas (intérprete) con Augusto Pinochet, Patricio Carvajal (Canciller) Manuel Trucco, (Embajador chileno en Estados Unidos), y Ricardo Claro Valdés (coordinador de la conferencia de la OEA por el Gobierno)
Asamblea General de la OEA, Santiago de Chile, 8 de junio de 1976
Kissinger: Este es un hermoso edificio. La conferencia está bien organizada. ¿Usted se está reuniendo con todas las delegaciones?
Pinochet: Sí. Dos o tres al día. Quiero decirle que estamos muy agradecidos que usted haya venido a la conferencia.
Kissinger: Es un honor. Quedé muy impresionado con la recepción popular cuando llegué. Tengo fuertes sentimientos de amistad hacia Chile.
Pinochet: Este es un país de gente de buen corazón que ama la libertad. Esta es la razón por la cual no aceptaron el comunismo cuando los comunistas intentaron tomarse este país. Es una larga lucha de la cual somos parte. Es una etapa del mismo conflicto que explotó durante la guerra civil española. Y destacamos el hecho de que a pesar de que los españoles trataron de parar al comunismo hace 40 años, en España está floreciendo otra vez.
Kissinger: Recientemente recibimos al rey español y discutí con él exactamente ese mismo tema.
Pinochet: Yo he estado siempre en contra del comunismo. Durante la guerra de Vietnam yo me reuní con algunos de sus militares y les dejé claro mi anticomunismo y les dije que esperaba que ellos pudieran derrotarlo.
Kissinger: En Vietnam nos derrotamos a nosotros mismos debido a nuestras divisiones internas. Hay una campaña comunista internacional.
Pinochet: Chile está sufriendo debido a esa propaganda. Desgraciadamente no tenemos los millones necesarios para hacer contra-propaganda.
Kissinger: Debo decir que su representante (Sergio Diez) fue muy efectivo al explicar su posición durante la Asamblea General de esta mañana. En los Estados Unidos, como usted sabe, tenemos simpatía por lo que usted está tratando de hacer aquí. Yo pienso que el gobierno anterior iba en la dirección del comunismo. Nosotros le deseamos lo mejor a su gobierno. Al mismo tiempo, nosotros enfrentamos problemas domésticos masivos respecto al tema de los derechos humanos en todas las ramas del gobierno, especialmente en el Congreso pero también en el Ejecutivo. Como usted sabe el Congreso está ahora debatiendo mayores restricciones en la ayuda a Chile. Nosotros nos oponemos a ello. Pero básicamente nosotros no queremos intervenir en sus asuntos domésticos. Nosotros no podemos ser precisos en nuestras propuestas sobre lo que usted debe hacer. Sin embargo, este es un problema que complica nuestras relaciones y los esfuerzos de aquellos que son amigos de Chile. Esta tarde yo voy a hablar sobre derechos humanos en la Asamblea General. Yo postergué mi discurso hasta que pudiera hablar con usted. Yo quería que usted entendiera mi posición.
Nosotros queremos manejar el asunto en términos de persuasión moral y no en términos de sanciones legales. Por esta razón nos oponemos a la Enmienda Kennedy. En mi discurso voy a tratar el asunto de derechos humanos en términos generales y los derechos humanos en el contexto mundial. Me voy a referir en dos párrafos al informe sobre Chile de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA. Yo voy a decir que el tema de los derechos humanos ha afectado las relaciones entre Estados Unidos y Chile. Esto es en parte el resultado de las acciones del Congreso. Voy a agregar que yo espero que usted elimine estos obstáculos pronto.
También voy a destacar el informe sobre Cuba y la hipocresía de algunos que manejan el tema de los derechos humanos como un medio para intervenir en los gobiernos. Yo no puedo hacer menos que esto sin provocar en Estados Unidos una reacción que lleve a restricciones legislativas. El discurso no es contra Chile. Yo le quería decir esto. Mi evaluación es que usted es una víctima de los grupos izquierdistas alrededor del mundo y que su mayor pecado fue derrocar a un gobierno que iba en dirección del comunismo. Pero tenemos un problema práctico que debemos tener en cuenta sin provocar presiones incompatibles con su dignidad y que al mismo tiempo no conduzcan al establecimiento de legislación que dañe nuestra relación. Sería de gran ayuda que usted nos informe sobre las medidas que está tomando en el campo de los derechos humanos.
Nada de esto es dicho con la intención de minar a su gobierno. Yo quiero que usted salga adelante y quiero mantener la posibilidad de ayuda. Si derrotamos la Enmienda Kennedy (Yo no sé si usted escucha mis conversaciones telefónicas, pero si usted lo hace, usted acaba de escuchar mis instrucciones a Washington para hacer exactamente eso), nosotros vamos a hacerle llegar los F-5 que hemos acordado. Vamos a esperar un poco en otros temas para evitar darles munición adicional a nuestros enemigos.
Pinochet: Estamos volviendo paso a paso a la institucionalidad. Sin embargo, estamos siendo constantemente atacados por los demócratas cristianos. Ellos tienen una voz muy fuerte en Washington. No la gente en el Pentágono, pero se las arreglan para meterse en el Congreso. Gabriel Valdez tiene acceso. También Letelier.
Kissinger: Yo no he visto un demócratacristiano por años.
Pinochet: También Tomic y otros que no recuerdo. Letelier tiene acceso al Congreso. Nosotros sabemos que están dando información falsa. Vea usted, nosotros no tenemos experiencia en cuestiones de gobierno. Estamos preocupados por nuestra imagen. En unos pocos días vamos a publicar el artículo constitucional sobre derechos humanos y también otro que va a establecer el Consejo de Estado. Hay varios esfuerzos que estamos realizando para establecer la institucionalidad.
En el área económica, hemos pagado nuestras deudas después de renegociarlas. Estamos pagando 700 millones en deudas con intereses este año. Hemos hecho una reforma agraria. Y estamos tomando otras medidas constitucionales. Hemos liberado a la mayoría de los prisioneros detenidos. Recientemente a 60 más. El 11 de septiembre de 1974 yo desafié a los soviéticos a que liberen a sus prisioneros. Sin embargo, no lo han hecho, mientras que nosotros solamente tenemos 400 personas que están actualmente detenidas. En el plano de las relaciones internacionales, estamos funcionando bien. En el caso de Bolivia, hemos expresado nuestra buena voluntad. Todo depende de Perú ahora.
Kissinger: Tengo la impresión de que Perú no tiene muchas simpatías.
Pinochet: Usted está en lo correcto. Perú no quiere que prospere la idea.
Kissinger: Los peruanos me dijeron que no obtendrían un puerto según el arreglo.
Pinochet: Perú se está armando. Perú está tratando de comprar un portaaviones de los británicos por 160 millones. También está construyendo 4 torpederos en Europa. Perú está rompiendo el equilibrio de armas en el Pacífico Sur. Tiene 600 tanques de la Unión Soviética. Nosotros estamos haciendo lo que podemos para mantenernos en pie en caso de una emergencia.
Kissinger: ¿Y qué están haciendo?
Pinochet: Principalmente, estamos modificando viejos armamentos, arreglando chatarra. Nosotros somos un pueblo con mucha energía. No tenemos peones.
Kissinger: Entiendo que Chile generalmente gana sus guerras.
Pinochet: Nunca hemos perdido una guerra. Nosotros somos un pueblo orgulloso. En el frente de los derechos humanos, estamos progresando lentamente. Ahora sólo tenemos 400. Hemos liberado a más. Y también estamos cambiando algunas sentencias de modo que los prisioneros puedan salir del país.
Kissinger: Si usted pudiera agrupar las liberaciones, en vez de 20 a la semana, tener un programa más grande de liberaciones, eso sería mejor para el efecto sicológico de las liberaciones. Lo que quiero decir no es que usted debería demorarlas, pero que usted debería agrupar las liberaciones. Pero para volver a la cuestión de la ayuda militar, yo realmente no sé qué va a pasar mañana en el Senado.
Trucco: La Enmienda Buchanan es posible.
Kissinger: Repito que si la versión de la Cámara de Representantes tiene éxito, entonces vamos a enviar los aviones [Trucco discute los aspectos técnicos de la legislación en efecto en 1975-1976-1977]
Trucco: El problema está ahora en el Senado en relación a la Ley [de Presupuesto] para el año fiscal 1977. La Cámara de Representantes ya ha aprobado la Enmienda Fraser.
Kissinger: Yo entiendo. Nosotros tenemos una posición respecto a eso. Mi discurso y nuestra posición están diseñados de modo que podamos decirle al Congreso que estamos conversando con el gobierno chileno y, por tanto, el Congreso no necesita actuar. Teníamos la opción de que yo viniera o no viniera. Decidimos que era mejor para Chile que yo viniera. Mi discurso no es ofensivo para Chile. Noventa y cinco por ciento de lo que digo vale para todos los gobiernos del hemisferio. Ello incluye cosas que vuestra propia gente ha dicho.
Trucco: Eso es cierto. Nosotros estamos fuertemente a favor de reforzar la Comisión [de DD.HH.] de la OEA.
Kissinger: Nosotros no le estamos pidiendo a la OEA que apoye nada. Yo he hablado con otras delegaciones. Queremos una salida que no sea profundamente embarazosa para ustedes. Pero como amigos, yo debo decirles que nosotros enfrentamos una situación en los Estados Unidos según la cual debemos ser capaces de señalar ciertos hechos aquí en Chile, o de lo contrario vamos a ser derrotados. Tal como Angola ha demostrado, el Congreso se encuentra en un estado de tendencia destructiva. Nosotros estábamos en una buena posición en Angola. Nosotros creíamos que Angola podría convertirse en el Vietnam de Cuba. Esto podría haber ocurrido si Cuba hubiera comenzado a tener 20 caídos en combate por semana. Cuba no podría haberse mantenido por mucho tiempo. Nosotros teníamos las fuerzas para ello.
El Congreso nos paró pero yo tengo la convicción de que el Ejecutivo, quienquiera que sea elegido, va a ser más fuerte después de la elección.
Pinochet: ¿Cómo ven los Estados Unidos el problema entre Chile y Perú?
Kissinger: [pausa] No nos gustaría ver un conflicto. Todo depende de quién lo empiece.
Pinochet: La cuestión es realmente cómo prevenir el inicio.
Kissinger: El pueblo americano se preguntaría quién está moviéndose contra quién.
Pinochet: Pero ustedes saben lo que está pasando aquí. Ustedes lo ven con sus satélites.
Kissinger: Bueno, yo le puedo asegurar a usted que si usted se toma Lima, usted va a tener poco apoyo de los Estados Unidos.
Pinochet: Ya lo hicimos una vez, cien años atrás. Sería muy difícil ahora en vista del actual equilibrio de fuerzas.
Kissinger: Si Perú atacara esto sería un asunto muy serio para un país armado con equipo soviético. Sería muy serio. Claramente, nosotros nos opondríamos diplomáticamente. Pero todo depende, más allá de eso. No es fácil generar apoyo para acciones militares de los Estados Unidos en estos días.
Pinochet: ¿Tenemos que combatir con nuestras propias armas?
Kissinger: Yo distingo entre preferencias y probabilidades. Todo depende de cómo ocurra. Si hay una agresión frontal, eso significa una resistencia más fuerte, más generalizada.
Pinochet: Supongamos lo peor, es decir, que Chile es el agresor. Perú se defiende y nos ataca. ¿Qué pasa?
Kissinger: No es tan fácil. Nosotros vamos a saber quién es el agresor. Si usted no es el agresor, usted va a tener apoyo, pero la agresión no resuelve disputas internacionales. Un lado puede montar un incidente. Sin embargo, generalmente, nosotros vamos a saber quién es el agresor.
Carvajal: En el caso de Bolivia, si le damos algo de territorio a Bolivia, el territorio boliviano puede ser garantizado por los Estados Americanos.
Kissinger: Yo he apoyado a Bolivia en sus aspiraciones de una salida al mar, pero de la Flor no está contento con ello.
Carvajal: Si nosotros le diéramos algo de territorio a Bolivia y después Perú usara el puerto, Perú obtendría todo lo que necesita.
Kissinger: Presiento que Perú no aceptaría.
Pinochet: Estoy muy preocupado por la situación peruana. Las circunstancias pueden provocar una agresión por parte de Perú. ¿Por qué están comprando tanques? Ellos tienen artillería pesada, de 155.
Perú se inclina más hacia Rusia que hacia Estados Unidos. Rusia apoya a su gente 100%. Nosotros estamos tras de ustedes. Usted es el líder. Pero usted tiene un sistema que castiga a sus amigos.
Kissinger: Hay mucho mérito en lo que usted dice. Esta es una época muy curiosa en los Estados Unidos.
Pinochet: Nosotros resolvimos el problema de las grandes empresas transnacionales. Nosotros renegociamos las expropiaciones y demostramos nuestra buena fe haciendo pagos oportunos sobre nuestra deuda.
Kissinger: Es una desgracia. Nosotros hemos pasado por Vietnam y Watergate. Tenemos que esperar hasta las elecciones. Nosotros recibimos muy bien el derrocamiento del gobierno pro comunista aquí.
Nosotros no tenemos por propósito debilitar su posición. Respecto a agresión extranjera, sería una grave situación si uno fuera atacado. Eso constituiría una amenaza directa al sistema interamericano.
Carvajal: Hay una influencia cubana masiva en Perú. Hay muchos cubanos allí. Los peruanos pueden ser empujados. ¿Y qué va a pasar con los miles de soldados cubanos actualmente en Africa, cuando ya no se les necesite allí?
Kissinger: Si hay tropas cubanas involucradas en un ataque peruano, entonces el problema es fácil. Nosotros no vamos a permitir una fuerza militar cubana de 5000 cubanos en Perú.
Carvajal: Ahora tienen un sistema según el cual los peruanos [debió decir ’cubanos’ en vez de ’peruanos’] entran en grupos de 20 pero el registro peruano sólo registra 1.
Kissinger: Los cubanos no son buenos soldados.
Carvajal: Sin embargo, existe la posibilidad de un ataque irresponsable.
Claro: Yo tengo fuentes en Perú. Se me dice que existe la posibilidad muy real de que Cuba pueda enviar tropas por vía aérea a Perú.
Kissinger: Esto cambia la situación y el asunto resulta fácil entonces. Nosotros no le vamos a permitir a Cuba otra aventura militar. Una guerra entre Perú y Chile sería un asunto complicado pero una guerra entre Cuba y Chile u otros, no nos sería indiferente.
Claro: Vuestros planificadores estuvieron aquí en 1974. Ellos no creyeron que había una amenaza cubana. Los soviéticos usan Cuba para agredir, yo argumenté. Desde entonces, Angola ha confirmado esto.
Kissinger: Nosotros no vamos a tolerar otra movida militar cubana. Después de la elección, vamos a tener problemas masivos si ellos no han salido de Angola. Segundo, yo también creo muy firmemente que no podemos aceptar coexistencia y subversión ideológica. Ahora tenemos las condiciones para una política más realista. A ustedes les ayudaría mucho si hicieran algún progreso respecto a los derechos humanos, el cual podría ser anunciado en paquetes. Lo más importante son las garantías constitucionales.
El número preciso de prisioneros es lo de menos. El derecho de habeas corpus también es importante. Y si ustedes pudieran darnos información anticipada respecto a vuestros esfuerzos en materia de derechos humanos, nosotros podríamos usar esto. Respecto a los demócratas cristianos, nosotros no los tenemos en cuenta. Yo no he recibido a ninguno desde 1969. Lo que queremos hacer es quitarles las armas a nuestros enemigos. Este es un fenómeno que manejamos de manera especialmente severa con nuestros amigos. Yo quiero ver que nuestras relaciones y nuestra amistad mejoren. Yo incentivé a la OEA a que tuviera su Asamblea General aquí. Yo sabía que iba a ser de prestigio para Chile. Yo vine por esa razón. Nosotros tenemos sugerencias. Nosotros queremos ayudarlos, no debilitarlos. Ustedes le prestaron un gran servicio al occidente al derrocar a Allende. De otra manera Chile habría seguido a Cuba. Entonces no habría habido derechos humanos o una comisión de derechos humanos.
Trucco: Nosotros le entregamos a la Asamblea General nuestras respuestas a algunas de las sugerencias del señor secretario. Lo que va a faltar será nuestra explicación de las Actas Constitucionales que se están preparando.
Kissinger: ¿Podrían terminarlas mientras la OEA está aquí?
Pinochet: Nosotros hemos querido no hacer nada mientras la OEA está aquí, pues de lo contrario parecerá que lo estamos haciendo para evitar las presiones de la OEA. Es posible que lo podamos hacer en unos 30 días.
Kissinger: Si podemos, nosotros estamos dispuestos a decir que tenemos la impresión de que el Acta Constitucional es de mucha ayuda.
Pinochet: Yo lo discutí en mi discurso inaugural.